TEMPO.CO, Surabaya-Durante tres semanas, James Hutagalung y su equipo le dieron gotas de propóleo a un paciente del Hospital Airlangga, Surabaya. Cinco gotas por la mañana y cinco gotas por la tarde. «El paciente en coma fue gradualmente capaz de ver», dijo James, director del Centro de Estudios de Abejas de la Institución de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Airlangga.

El propóleo, también conocido como pegamento para abejas, se envasa en cápsulas de 500 gramos o en forma líquida. James agregó que el medicamento continuará usando veneno de abeja después de la aprobación de la familia del paciente. El jueves pasado, reveló que el uso de veneno de abeja como experimento se realizó en colaboración con la Universidad de Brest en París.

El veneno se derivó de apis melifera (abejas melíferas europeas) que generalmente viven cerca de plantas de coníferas como pinos o en los bosques. Las abejas se están desarrollando actualmente en instituciones de enfermedades tropicales. James espera que el Centro de Estudios de Abejas pueda hacer de Indonesia una referencia internacional.

James usó veneno de abeja al referirse a la investigación realizada por un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington sobre la Terapia Antiviral el pasado mes de marzo. El equipo de investigación descubrió que se demostró que las nanopartículas portadoras de la toxina de las abejas llamada melittin eran capaces de destruir el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) sin dañar las células circundantes.

Afirmaron que esta investigación es un gran paso hacia la creación de un gel vaginal que puede prevenir la propagación del VIH que causa el SIDA.

La melittin es una toxina fuerte que se puede encontrar en las abejas. Puede crear un agujero en la pared del VIH. Grandes dosis de melittin pueden causar daños masivos. Un escritor senior para el informe llamado Samuel A. Wickline reveló que las nanopartículas que contienen melittin tienen propiedades anticancerígenas y la capacidad de matar células tumorales.

Joshua L. Hood, instructor de investigación médica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, cree que hay dos terapias potenciales que se pueden derivar de estas nanopartículas. En primer lugar, se puede usar para crear un gel vaginal que pueda prevenir la propagación del VIH. En segundo lugar, se puede usar como terapia para las infecciones actuales por el VIH, especialmente para las personas que son resistentes a los medicamentos. La teoría es que si estas nanopartículas se inyectan en el torrente sanguíneo, el paciente podrá limpiar su sangre del VIH.

ERWIN ZACHRI